Master Class de Canto 11 de noviembre 2013
Dictado por la Mtra. Norma Mainero
Dictado por la Mtra. Norma Mainero
Cabildo de Asunción del Paraguay
Destinado a Cantantes, Profesores de Canto y Profesionales de la voz (oyentes y activos).
Tema: Dudas habituales acerca de la Técnica del Canto proyectado.
Extracto de los aspectos abordados
La presente monografía es una recopilación escrita de los aspectos abordados en la clase abierta realizada en el Cabildo de la Ciudad de Asunción del Paraguay, el día 11 de noviembre de 2013, organizada por la Asociación Lírica Asuncena (Ala), de ese país.
Los presentes apuntes fueron tomados de los contenidos vertidos por la Mtra. de Canto Norma Mainero.
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Introducción:
Todos los temas abordados cumplen con el objetivo de esclarecer el mecanismo de la técnica vocal aplicada a voces con formación
lírica y aparato vocal sano.
De ninguna manera pretende ser este un
tratado de Canto ni satisfacer todas las necesidades que surgen en el
aprendizaje del mismo, porque además estoy convencida de que ningún texto puede
enseñar a cantar, ni suplantar al maestro; simplemente es una selección de
temas centrales que, a lo largo de mis
más de 30 años como maestra de Canto y cantante, escuché como verdades
absolutas, junto a explicaciones y
fundamentos, incluso contradictorios.
En los temas que analizaremos a
continuación doy mis criterios, que no son más que el fruto de lo que aprendí
de mis maestros, de mis investigaciones, lo que apliqué con éxito entre mis
alumnos y conmigo misma.
Premisas:
-
El habla y el canto son procesos naturales en el hombre.
No. La función de la laringe es proteger a los pulmones de la entrada
de cuerpos extraños y eliminar exudados y mucosidades del aparato respiratorio.
Las cuerdas vocales son los bordes libres de un anillo o esfínter que abre o
cierra el paso a las vías respiratorias (junto con la epiglotis). Es decir, la
laringe no ha sido hecha para la fonación sino para otras funciones vitales.
Ahora bien, ¿por qué los seres humanos desarrollamos un lenguaje?
La producción de sonidos articulados
hablados o cantados, son una consecuencia de la inteligencia humana y de una
constitución física propicia para esto.
En resumen, la fonación no es una función
del organismo sino un comportamiento del humano adulto.
Veamos las diferencias existentes entre la
posibilidad de comunicación entre los primates y los hombres. Tengamos en cuenta
que el lenguaje es una de las tantas formas de comunicación.
Además de las diferencias anatómicas del
cráneo y del cerebro, las áreas de Broca y de Wernicke existen en algunos
primates pero aparecen menos desarrolladas. Las demás características aclaradas
en la imagen son privativas del ser humano.
Como en los primates, la laringe de los
niños se halla en una posición elevada, a la altura de las primeras vértebras
cervicales, y hasta los dos años conserva esta posición como la de los otros
mamíferos. Luego empieza a descender hasta alcanzar la altura de la sexta o
séptima vértebra cervical y es allí donde cambia la manera de deglutir,
respirar y emitir sonidos que serán modificados y hacerse audibles,
transformados en el habla gracias a la expansión del tracto vocal y a la
capacidad genética, que con el estímulo se explota.
-
Para cantar se necesita mucho aire.
De
ninguna manera. Para cantar se necesita poco aire.
Las cuerdas vocales vibran excitadas por el nervio recurrente y una porción
mínima de fiato es lo que produce el
sonido, (entre ellas debe pasar un hilo de aire, no un huracán, porque además
de no rendir el aire inspirado, corremos
riesgo de golpear las cuerdas e interrumpir el sonido (gallo), lastimar los
pliegues vocales, hacer vibrar las cuerdas falsas en la exhalación, etc., con los perjuicios
que estos defectos fonatorios acarrean).
En realidad, para cantar frases largas sin
zozobras, se necesita una sabia
administración. Un exceso en la toma de aire es perjudicial ya que el cuerpo queda
tenso y una vez que se comienza a exhalar, el aire sale sin control y por ende,
otra vez nos quedamos cortos de fiato
y el mecanismo se entorpece. (No por mucho respirar evitamos quedarnos sin
aire).
Por lo tanto, el famoso consejo – “Si no alcanzó el aire, hay que respirar
más cantidad”, es totalmente falso. El verdadero consejo sería, “Si no alcanzó
el aire, respire lo mismo de antes pero retenga la salida lo suficiente como
para que ese fiato le dure más en el
tiempo”.
En realidad, particularmente considero que
no es conducente pensar en “aire”, sino en energía, ya que es ella la que pone
en acción el mecanismo y dicha energía lleva implícita cantidades de elementos
entre los cuales el aire es apenas uno de ellos.
-
Para que el texto se entienda (especialmente en el registro agudo),
debe pronunciarse más.
Falso. La articulación del texto nunca debe exagerarse. Lo único que se logrará es una serie de
rictus endurecidos que sólo aportarán tensión y dureza en la emisión. Es cierto
que en el registro agudo las palabras suelen desdibujarse, sobre todo en las
sopranos, ya que los sonidos quedan por encima de las frecuencias de los formantes vocálicos, entonces, por más esfuerzos articulatorios que se hagan no servirá de nada ya
que acústicamente la altura es incompatible con la definición de los fonemas dentro
de la boca, quienes, irremediablemente, se transformarán en AO. En resumen: Cuando la frecuencia fundamental sea mayor que la
frecuencia de los formantes de cada letra, todas las vocales tenderán hacia una
vocal neutra.
Por otra parte, cuando hacemos música
siempre se priorizará la calidad del sonido ante la palabra. No hay que olvidar que un cantante es un músico
antes que un recitador. Además, las obras
que tienen pasajes agudos, generalmente
repiten esas mismas palabras en otras frases centrales o graves, antes o
después del pasaje agudo, por lo que no será de importancia esforzarse en
buscar la claridad de las palabras en notas extremas ya que esas seguramente serán
ideas de texto ya expresado.
El texto es secundario y queda demostrado
en tantas obras que aun desconociéndose lo que dicen, emocionan profundamente.
La intención y el “cómo se dice” el sonido, es mucho más importante que lo que
se dice.
En resumen, una vez articulados los fonemas
(no digo “pronunciados” sino “articulados”) durante el aprendizaje de la técnica
vocal, usaremos estas posiciones durante
el canto, dándole a los labios el menor protagonismo posible para que la voz
salga pareja, del grave al agudo y en todas las vocales. En el canto lírico, los fonemas no se
resuelven con los labios sino con la lengua y la cavidad articulatoria interna
de la boca.
-
La apertura de la boca va en relación a la altura del sonido.
Verdadero. Los sonidos graves deben armarse con la boca concentrada para
incrementar la presión. Nunca deben cantarse notas graves con la boca demasiado
abierta ya que sólo se logran sonidos “spalancati”
es decir, desparramados, que se
oirán a poca distancia y quedarán en inferioridad de condiciones respecto del
resto del registro.
En la mayoría de los libros técnicos explican en términos generales
que las notas graves son aperte y que
la cobertura empieza a utilizarse a partir del pasaje, y esto es correcto,
(esto en relación a las comisuras) pero no significa que los graves se deban
producir con una boca de abertura grande, es decir, no confundir aperto con desparramado. En resumen, los
graves deben cantarse concentrados, sin la cobertura que se va a utilizar en el
medio y en el agudo para no opacar el sonido, pero tampoco exageradamente
abiertos como para que el sonido se desparrame y corra hasta unos pocos metros
delante del cantante.
A medida de que se asciende en la tesitura, la boca se irá abriendo
en un plano vertical en relación directa a la altura de los sonidos,
conservando el molde y nunca exageradamente, (como los moldes de budín
inglés extensibles que se abren manteniendo la forma).
Un tono antes de la altura del pasaje se continuará abriendo pero se
comenzará a cubrir para lograr comodidad, (la famosa frase “aperto ma coperto” que indica la forma
de la boca, especialmente las comisuras).
Una vez que el mentón ya no se pueda bajar más, se aprovechará la
apertura hacia los lados resolviendo así las notas más agudas del registro, ya
que cuanto más agudo es el sonido, más espacio necesita pues son más las frecuencias.
En
el registro medio – agudo, el cubrimiento de la voz tiene una virtud
amortiguante y protectora del mecanismo sobre la glotis, y por el contrario, si
continuamos con un molde abierto la separación de las cuerdas es poco amplia y
de muy corta duración, pudiendo producir una fuerte percusión entre los
pliegues vocales y por lo tanto, un efecto dañino.
Por otra parte, si las notas graves se
abren demasiado, resultará dificultoso o imposible subir en el registro. Basta
sentir lo que “tira” la garganta cuando vamos a un agudo encarando la nota
anterior con una apertura excesiva y por el contrario, cuán cómodo se vuelve el
salto cuando se concentra la emisión lo más posible en la nota previa a la
aguda. El hecho por el cual cuesta resolver un agudo cuando la nota previa más
grave está abierta por demás, es porque esa nota media o grave está armada con
una boca excesiva, con un tamaño necesario para resolver un agudo y no un grave,
entonces cuando saltamos hacia la nota aguda ya no tenemos posición donde “meter”
ese agudo.
Con respecto a las *comisuras, se sabe muy
bien que su estiramiento y contracción (a cargo de los músculos buccinador y
orbicular) cambian radicalmente el timbre vocal, por lo que aconsejo tenerlas
como un as en la manga como recurso interpretativo, pero jamás como molde vocal
permanente en cualquiera de estas dos posiciones (estiradas o contraídas). El
aspecto de la boca, como así la actitud fonatoria general, debe ser plácida e
inspirar blandura a los ojos y oídos del público.
*más adelante se
amplía este tema
-
Los pulmones aumentan su capacidad de aire con la ejercitación.
Esta premisa es verdadera a medias. Los
pulmones de tamaño normal utilizan como aire
corriente unos 500 ml en la inspiración y otro tanto en la exhalación, un volumen complementario de 1500 ml al
cual se recurre cuando aumentan las demandas, con el ejercicio físico, la fonación,
la risa, el llanto, tos, la ejecución de instrumentos de viento, el canto,
etc., y un volumen de reserva de otros 1500 ml adicionales para exhalaciones
forzadas, que no deberían usarse porque dan una emisión tensa. (Estos 3500 ml.
son funciones voluntarias).
Luego existen otros 1000 ml de aire
residual, que queda siempre en el pulmón y que no se utiliza ya que no puede ser exhalado.
La realidad nos dice que la mayoría de las
personas viven respirando en su mínima expresión y comprometiendo sólo la zona clavicular. Esta
calidad de aire es deficiente puesto que no alcanza para una buena oxigenación
celular y a su vez, pobre para la fonación, volviendo el mecanismo tenso dadas las reiteradas inspiraciones que se
necesitarían para completar una frase hablada o cantada.
La práctica respiratoria nos conduce a
aprender a usar toda nuestra capacidad pulmonar útil (sean los mililitros que sean,
de acuerdo al tamaño de los pulmones de cada uno), para que una vez adquirido
el volumen de aire necesario, nos rinda y puedan sostenerse las frases enteras.
Con esto quiero significar que, por
ejemplo, si una persona tiene por naturaleza pulmones chicos, no va a
agrandar sus pulmones ni su posibilidad de aire útil y de reserva con la práctica, pero lo que sí podrá aspirar
es a dominar el total de su capacidad, que aunque sea menor que
la de otro, no implicará que no sea administrada con eficiencia y cumpla los requerimientos de una obra. También es cierto que una persona con dominio
técnico y tórax chico, tendrá menos
volumen de aire útil que una persona que domina la técnica pero tiene tórax
grande, aunque esa diferencia no es preocupante a los fines prácticos.
Como consejo puedo añadir que nunca se debe
inspirar en exceso, ni pretender inhalar
los 3500 ml. de aire en cada fiato
pues convertiremos el canto en una tortura fatigosa y poco placentera. Las inspiraciones deben estar relacionadas a
las frases que debemos cantar, de igual modo que un empleado no va a comprar
cigarrillos con el sueldo completo en el bolsillo, y deben automatizarse de tal
manera que no se deba prestar atención al mecanismo, mientras interpretamos el
repertorio.
-
Es más cómodo respirar varias veces durante una obra, que pocas.
Falso. Cuantos menos recobros de aire se hagan durante una obra, más
fluido y musical será el resultado. Consejo: Evitar todos los fiatos que se puedan evitar. No
confundir con forzarse a frases enormes ni a retener durante compases en los
que hay silencios a fin de continuar con el mismo soplo. Estoy diciendo que si
en el transcurso de una frase un recobro de aire puede evitarse, pues entonces,
a evitarlo.
-
¿Los graves se buscan abajo y los agudos, arriba?
Jamás. Esta ubicación dará como resultado graves “fofos” y agudos “apretados”
(como los de aquellos tenores que van al agudo en puntas de pie). En realidad, todos los sonidos se deben
“hilvanar“en un mismo lugar: el punto de Mauran; sin embargo suele dar muy buen
resultado imaginar el grave, arriba y el agudo, abajo. Con estos lugares
imaginarios conseguiremos dar brillo a los graves y producir agudos redondos,
plenos y profundos.
Otra estrategia útil es la de bascular las
cervicales hacia abajo cuando queremos cantar un agudo, trabajando así a favor
de la naturaleza (la basculación laríngea que realizan los músculos
crico-tiroideo y tiroideo), así como bascular hacia arriba cuando vamos a
cantar un grave que, con la boca concentrada, la justa presión y la ubicación
de la salida del sonido levemente hacia arriba, aumenta considerablemente las
probabilidades de que ese grave se escuche en toda la sala.
-
Todos los cantantes le temen a los agudos.
¡Para
la mayoría de ellos, verdadero! Aunque no debería
ser así. Para proyectar una carrera de cantante lírico será necesario contar
con un registro de, por lo menos, dos octavas. Si el cantante tiene completo el
registro (y encara un repertorio correcto para su voz),
no tiene por qué temer a los agudos ya que forman parte de su extensión.
En realidad, son las notas graves las menos dotadas en cualquier voz porque naturalmente tienen menos presencia.
Son ellas las que requerirán de mayor atención por ser las que más riesgos
corren de no ser oídas a la distancia.
Un agudo, por peor colocado que esté,
siempre se va a oír, en cambio los graves necesitan de un fino conocimiento de
la técnica vocal para que sean parejos con el resto del registro y no queden en
segundo plano en calidad, volumen o belleza. En resumen, sería mucho más lógico
temerle a los graves y no así a los agudos, que bien proyectados son lo más
cómodo de cantar.
-
Los labios del cantante debe tener protagonismo a la hora de
interpretar.
Falso.
Para que el sonido sea cálido, redondo y parejo,
los labios deben acompañar la articulación de la palabra pero jamás tener un papel
protagónico. Es decir, el músculo orbicular de los labios, será el encargado de
estirar o contraer las comisuras en
igual medida que lo hace en el habla, mas en el canto nunca debe exagerarse o
formar rictus permanentes, como aquellos cantantes que cantan con una sonrisa
eterna (aunque se estén muriendo), o los que las proyectan una especie de embudo hacia delante, aún
en los roles ágiles o cómicos, dando como resultado un permanente sonido
entubado. Recordemos que cuando las comisuras se elongan, el sonido se aclara y
abrillanta y cuando las proyectamos hacia delante, el sonido se oscurece y
opaca. Por lo tanto, estos recursos deberán usarse cuando queramos añadir un
toque de color a nuestro canto, pero nunca, como postura permanente. También
deberemos analizar muy bien si el registro en el que debemos cantar es
apropiado para este recurso ya que las comisuras hacia atrás dan un sonido muy
brillante y por ende, una sensación de mayor volumen, por lo que no sería
atinado hacerlo en una nota en la que el autor pide otro efecto. Asimismo, las
notas exageradamente cubiertas tienen menor presencia, por lo cual deberemos
considerar esta merma a la hora de evaluar si armamos o no esta postura bucal.
Si recurrimos a una boca “aperta, ma coperta”, con actitud
relajada y natural, más sonora y bella será la emisión. Y sólo esos toques de color que se logran “jugando” con
las comisuras, serán eso, una pincelada eventual en el canto pero de ningún
modo una actitud permanente.
En resumen, la postura básica de la boca
debe ser blanda y conlleva una expresión de placidez, dulzura y serena
felicidad.
-
Los matices que aparecen escritos en una obra indican cómo debe
realizarse el sonido,
es decir, donde
dice piano, hay que cantar suave, y
donde dice forte, se debe cantar
fuerte.
¡Pésimo!
Los matices indican como debe sonar la parte, es
decir, expresan el efecto sonoro que pretende el autor. Es un atributo literal de
la música y no del ejecutante.
En la mayoría de los instrumentos sucederá
que donde deba sonar piano, se
ejecute piano y donde deba sonar forte, se ejecute de esa manera, pero la
voz presenta una particularidad que la mayoría de los instrumentos no poseen.
Tomemos como ejemplo las cuerdas. Los
instrumentos de cuerda cuentan a lo largo de todos sus registros con una
uniformidad que no presenta mayores diferencias, si los comparamos con la voz. Ejemplos:
el violín, la viola, el cello, el contrabajo, el piano, la guitarra, el
charango, etc.
La voz humana presenta una gran diferencia
entre el registro grave y el agudo. Las
notas graves siempre están en inferioridad de condiciones en cuanto a presencia
sonora, y por contrapartida, los agudos serán siempre brillantes y ricos
tímbricamente (hablando de voces sanas y bien formadas). Esta característica
cambia de cuajo el criterio a la hora de interpretar los matices de intensidad.
Por lo tanto, si en un pasaje para voz,
en zona grave, aparece la indicación pp, deberá cantarse con la voz habitual (y se dará por cumplido el
objetivo) ya que si apianáramos
intencionalmente un grave, directamente desaparecería. Las notas graves son débiles en general.
Lo mismo sucede con los habituales agudos FFF.
¿Para qué queremos añadir volumen a un agudo que ya de por sí, hecho de
manera espontánea, saldrá fuerte y sonoro? De hacerlo, seguramente convertiríamos
a ese agudo en un alarido.
En
realidad, el peor brete que tendrá un cantante será interpretar un fortísimo sobre un grave o un
pianísimo en un agudo. Allí es cuando quedará en evidencia el verdadero dominio
técnico del intérprete y sus dones naturales.
Esta condición es semejante en algunos de
los instrumentos de viento, aunque en la voz es mucho más notoria.
-
Las cajas de resonancia de la voz proyectada son el pecho y la
cabeza.
Falso. El pecho no es ningún resonador en sí mismo puesto que las cuerdas vocales
producen el sonido muy por encima de él y, además, con una dirección
ascendente. Que en la cavidad del tórax se tengan sensaciones propioceptivas de
vibración (en especial en las notas graves), es otra cosa, siendo estas,
vibraciones indirectas que en realidad provienen del tracto laríngeo que sí se
mueve a partir del movimiento y elongación de las cuerdas vocales en busca sobre
todo, de sonidos de diferentes alturas.
La cabeza también resulta un resonador
clave y muy útil para la técnica de débil impedancia como lo es por ejemplo, el
canto coral (a excepción de los coros de ópera), la resolución de sobreagudos,
etc., pero de ninguna manera resulta una
cavidad suficiente a la hora de proyectar
la totalidad de un registro vocal de una voz solista, sin amplificación.
El único resonador principal,
específicamente usado para amplificar el sonido y desarrollar los armónicos
capaces de propagar el sonido a grandes distancias en el aire, sin
amplificación eléctrica, es lo que denominamos máscara, es decir, los espacios
óseos comprendidos entre la frente y la boca (espacios en el interior de los
huesos de la cara: maxilares, senos frontales, etmoidales y esfenoidal). Estas cavidades son las que usan también la
mayoría de los mamíferos para comunicar
diferentes intenciones, (vacas, monos, lobos, etc.).
Ahora bien, enriquecer los sonidos graves
con componentes laríngeos, así como los agudos, con vibraciones de cabeza, será
consecuencia natural de la imposta, que
no debe buscarse especialmente ya que podríamos caer en vicios del canto (imposturas)
que cambiarían el color del resto de la voz
y que además serían dañinos (especialmente, los componentes laríngeos
que mal usados dan una calidad de sonido engolado y producen fatiga vocal).
Asimismo, si bien he dicho que las
cavidades de resonancia se ubican en toda la máscara, como he mencionado antes,
el punto focal de nuestra atención debe
ser buscado en la raíz de los dientes
incisivos superiores, como si todos los sonidos de las dos octavas útiles que
nos exige el repertorio, se ubicaran en ese punto y emergieran al espacio por
allí. Es lo que se denomina punto de Mauran,
ya que Mauran fue quien propuso ese
lugar como objetivo de ubicación sonora.
Cuando los mecanismos de la imposta son correctos
los sonidos tendrán garantía de trasladarse en la sala, ser plenos y bien
timbrados. En cambio, si los mecanismos no están correctamente armados y la
sensación interna es más atrasada que la referida en la raíz de los incisivos,
la voz se velará, correrá menos o nada, no se desarrollarán los armónicos ni
los formantes vocálicos en plenitud, y sonará atrás.
Si la sensación vocal se percibe a nivel
laríngeo, la voz será engolada, y tanto esta colocación como la versión de
sentir la voz en el paladar, por estar próxima a la trompa de Eustaquio,
resultarán muy sonoras para quien la produce, pero no para los oyentes.
Otro defecto habitual de la imposta es la
voz nasalizada, y la misma resulta de “calzar” el sonido propiamente en la
nariz y no en la máscara. Esa voz correrá mucho, y se oirá a grandes distancias,
pero la naturaleza del timbre será poco agradable, hiriente, punzante, por lo
tanto y en nombre del público, totalmente desaconsejada.
Por último puedo asegurar que el tema de la
resonancia de pecho y la de cabeza puede ser una mala asociación de lo que en
tiempos pasados se denominaba registro de pecho, en alusión al primer registro,
es decir, los sonidos graves hasta los medios, y registro de cabeza, al segundo
registro, es decir, desde los sonidos medios a los agudos, luego del pasaje.
Y como consejo final puedo agregar que
cuando el cantante emite el primer sonido de la frase, colocado en su punto
justo, jamás debe quedarse pensando en ese sonido, sino que deberá anticipar en
su mente el sonido siguiente, y así sucesivamente. Con esta actitud de cantar
en su mente los sonidos “por adelantado” dará un aspecto de dominio de lo que
interpreta.
-
El volumen y la altura de la voz proyectada va en directa relación a
la presión de aire.
Verdadero. La voz proyectada debe tener siempre la suficiente presión como
para que las moléculas del aire desplacen la información sonora que sale de
nuestra boca. Una voz sin presión de aire no será suave, directamente no
“correrá” en una sala (a no ser que cuente con un micrófono). Pero cuando
pretendemos grandes intensidades o grandes frecuencias (agudos), debemos
ejercer una buena presión abdominal con el fin de aumentar la impedancia y
lograr sonidos intensos en volumen o en altura.
La diferencia en el matiz estará dado por
la regulación de la presión, que será mayor, cuanto más fuerte sea el sonido. Pongamos un ejemplo metafórico: En
el caso de los pianísimos, el aire se proyectará como una aguja de acero, y en
el caso de los fortísimos, será como una varilla maciza de acero (del mismo
tipo que el de la aguja). Pero de ninguna manera se proyectará si la columna de aire es como una hebra de lana
o como un cordón de lana.
Una vez en marcha el mecanismo de fuerte
impedancia, la presión también aumenta conforme ascendemos hacia los agudos.
Ahora bien, veamos lo que sucede cuando
aumenta la presión de aire subglótica. Del grave al agudo, del piano al forte, la masa varía relativamente poco (de 1 a 100), mientras que
la velocidad del aire varía muchísimo (de 1 a 1.000.000.000). Resulta entonces
que la velocidad de fuga del aire a través de la laringe es el factor esencial
(aunque no el único) especialmente en la
intensidad de la voz.
Sin embargo, la impedancia no se da sólo a
nivel sub glótico. El pabellón laríngeo bucal recibe el sonido de las cuerdas vocales
y lo facilita o lo frena de acuerdo a su comportamiento. Podemos resumir
entonces que cuanto más se baje la laringe, cuanto más se achique el orificio
de salida, cuanto más cerrada sea la
vocal, cuanto más se sombree el sonido emitido, cuanta más reverberación tenga
la sala, etc. etc. más se elevará la impedancia, la fricción, la energía
vibratoria, ya que habrá más resistencia
a la propagación de las ondas sonoras y por lo tanto, saldrá con más presión.
-
Es recomendable retener aire antes de comenzar la frase.
No. Este es uno de los consejos más dañinos a la hora de cantar. Jamás
se debe retener aire. Esta energía estancada sólo produce dureza y conduce al
descontrol del soplo que, como un estallido, saldrá expelido en la/s primera/s
nota/s.
-
La inspiración debe ser lenta y controlada. Sobre todo la primera.
Falso. El objetivo del entrenamiento vocal consiste en dominar dos
aspectos. Inspirar lo más rápido posible (siempre por nariz y cuando no haya
otra opción, si el tiempo es exiguo, por nariz y boca), y exhalar en el mayor
tiempo posible. Esto se logrará
controlando el soplo que debe consistir en una columna de aire angosta y con la
debida presión.
Respecto al mecanismo anterior al ataque de
comienzo de obra, se seguirán los siguientes pasos:
Mientras se espera (porque canta el compañero, porque la obra tiene introducción,
etc.) se realiza una ventilación aplicando respiración abdominal baja (como la
respiración yoga). Unos compases previos
a nuestro ataque, se comenzará a usar la respiración costodiafragmática,
aplicando el mismo mecanismo que cuando se canta, pero con actitud
ventilatoria, es decir, sin sostener el apoyo. Un microsegundo antes del ataque,
se inspira, se apoya, y se comienza a producir el sonido (siempre con el cuello
y los hombros relajados, y la laringe baja). De allí en más, en cada recobro de
aire, se mantiene armado el sostén y
cada inspiración debe ser sentida como un rebote de pelota sobre el
diafragma, que sigue posicionado. (Ampliaré).
-
El mecanismo del apoyo se arma en cada respiración o fiato.
Falso. El mecanismo se arma antes de empezar la primera frase y se
mantiene mientras transcurre la obra. Se puede “desarmar” si hay tiempos de
espera, para rearmar una vez que se retoma la partitura.
En resumen, durante una parte cantada en la
que no hay cortes con fragmentos de orquesta o de colegas, el apoyo se arma
antes del ataque de la primera nota y se mantiene hasta el final. Por expresarlo en concreto podríamos decir
que el 95 % del tiempo el diafragma está
posicionado correctamente para sostener la columna de aire que se usa para la
proyección del sonido y ese 5 % de tiempo restante, lo dedicaremos al “rebote”
del mecanismo respiratorio, que debe ser
firme y veloz .
-
Cuando uno canta ¿debe pensar en
el cuello y concentrarse en esa zona?
Nunca. La única ocupación que debe tener un cantante cuando enfrenta el
público, es poner la atención en el
apoyo y en el punto de ubicación del sonido. Una vez transcurrido unos compases,
el estrés del inicio se trasciende y, si la técnica se domina, el mecanismo se
automatiza. De allí en más, el objetivo principal debe estar puesto en “pensar en el texto” y en “cómo se lo dice”.
Por esto, la mejor opción es cantar de memoria para no utilizar parte de la
concentración en leer y así dedicarse completamente a la interpretación.
Reitero, nunca se debe pensar en el cuello
ya que el lugar en el que uno se concentra, se tensa.
-
El apoyo se produce cuando
ponemos el diafragma rígido.
Falso. Ninguna parte del mecanismo debe estar ligada a la rigidez o a la
tensión. El apoyo debe lograrse con firmeza, que es muy diferente al concepto
de dureza. Esa línea delgada entre un concepto y el otro es lo que hace a la
diferencia entre un mecanismo sano a uno deficiente o dañino. Personalmente
suelo dar este ejemplo comparativo. Cuando una persona nos estrecha la mano lo
puede hacer, básicamente, de tres maneras. Una forma sería con la punta de los
dedos, y con la mano fofa. Esta actitud en el canto equivaldría a una emisión
de débil impedancia, que para ser oída a distancia deberá contar con un gran número de cantantes a la vez o de
amplificación.
La segunda manera sería la mano franca, con
la presión justa que nos hace pensar en un saludo sincero, firme y con
personalidad. Esta mano equivaldría en el canto a una voz apoyada con firmeza y
que da garantías de proyectarse en la sala si necesidad de un micrófono.
La tercera forma sería la mano
“trituradora” que nos deja lamentando y con los dedos semi destruidos. Esto
equivaldría a un canto forzado, tenso y nocivo para la salud vocal.
Y la pregunta del millón. Pero… entonces ¿qué es el apoyo? ¿Cómo se
hace?
El apoyo es una estrategia de sostén respiratorio que cumple la función de aumentar la impedancia de la columna de
aire y por tanto, la presión de la misma, que redunda en varios beneficios a
saber:
Relaja la laringe y por ende el canto se
vuelve muy placentero.
Proyecta el sonido hacia los resonadores
faciales dando la certeza de que ese sonido “correrá” en la sala, tendrá “squillo” o brillo o esmalte o punta o
como se lo quiera llamar.
Permitirá una gran gama de posibilidades en
cuanto a los matices que serán regulados con un mecanismo adecuado.
Al consumir poca cantidad de aire, dado que
la columna es más “angosta” (que en la débil impedancia), se incrementará
notablemente la duración de los fiatos.
Ahora, ¿cómo se arma este mecanismo? (lo
explicaré enumerando los pasos a fin de ser lo más clara posible).
1- Nos preparamos para la inspiración con el cuello distendido y los
hombros bajos.
2- Realizamos un movimiento rápido de expansión de las costillas
inferiores hacia los lados a su vez que dilatamos toda la zona costo
diafragmática (de la espalda hacia delante), es decir, estamos comprometiendo
la zona baja del tórax y la zona alta del abdomen. Es aquí cuando el aire
penetra por nariz, dilatando las aletas, (o por nariz y boca si no hay tiempo
suficiente), como si el aire del ambiente fuera absorbido por el diafragma.
(Tómese bien en cuenta, que la atención no está puesta en la nariz, (ya que el
objetivo está en el diafragma quien es el que succiona el aire), ni en la
inspiración nasal que sólo nos llevaría a apretar las aletas y tensar el
mecanismo).
3- Durante la exhalación debemos mantener el mayor tiempo posible la
posición adquirida en el paso anterior (diafragma plano, costillas afuera,
rectos abdominales contraídos, músculos accesorios colaborando al sostén de la
estructura) para que los sonidos proyectados tengan la misma presencia en todo
el registro y en toda la extensión de la melodía. Por lo tanto, mientras
cantamos, debemos seguir presionando hacia abajo y costados, para impedir que
la pared abdominal seda y se “ablande” o “afloje” el sostén. (Es muy común oír
más las primeras notas y muy poco las
últimas - o muy vibrantes- , y esto evidencia que el apoyo se fue venciendo y
que la cola de la frase se resolvió sin presión y/o con las últimas “gotas” de
aire).
Si vamos a
pensar en un ejemplo concreto podríamos decir que el diafragma debe ser una
base sólida, en la que se apoya la columna de aire, como lo es una mesa de
madera donde se apoya el almuerzo, y no un diafragma de guata donde nada se
mantendría firme. Otro ejemplo equivalente podría ser: el de un pelotón en marcha
sobre un piso de cemento o sobre bolitas
de telgopor. No hace falta explicar cuál de los dos grupos de soldados tendría
más prestancia.
En esta “lucha
de presiones contrarias”, el abdomen se contraerá para vaciar los pulmones
manteniendo la presión aérea, consiguiendo una fuerte impedancia que será en
definitiva lo que nos sostiene el canto.
4- El recobro de aire se hará velozmente, como “rebotando” y así volver
a llenar los pulmones sin desarmar la estructura que habíamos logrado.
Como corolario insisto en que las presiones
que se logran con el mecanismo del apoyo se completan con el comportamiento de
la boca quien deberá colaborar para mantener la impedancia debida, concentrando
la emisión. Recordemos que la técnica de fuerte impedancia como lo es la del
canto lírico, propende a un tracto vocal en forma de megáfono invertido,
mientras que la técnica de débil impedancia se arma con un tracto vocal en
forma de megáfono.
Por último deseo advertir que cuando falla
el apoyo diafragmático el cuerpo compensa a fin de lograr la impedancia debida
y automáticamente contraerá la laringe, con el consiguiente daño que acarrea
esta tensión. (No es poco habitual escuchar cantantes con fatiga vocal y
tensión en el cuello).
Respecto a este tema quiero añadir lo
siguiente: Como hay tantas técnicas como maestros, fácilmente el lector se
encontrará con los que opinan que el apoyo abdominal es mejor que el descrito
más arriba. Grandes cantantes utilizaron esa técnica con éxito (sobre todo los
antiguos), pero en mi opinión personal me atrevo a afirmar que de haber apoyado
los sonidos de manera costodiafragmática hubieran obtenido mejores resultados aún. Muchos
pensarán que esta suposición es incomprobable si hablamos de los cantantes
históricos ya fallecidos, pero mi afirmación surge de mi experiencia personal
en la que en mis primeros años apliqué la respiración baja y luego de modificar
mis patrones técnicos noté un cambio abismal sobre todo en el rinde del sonido
y en la duración de los fiatos.
La respiración abdominal es una respiración
muy relajada y sana pero, si uno tiene en cuenta los cambios de afinación
(siempre en ascenso), las enormes salas de
la modernidad, el aumento de número de músicos de orquesta también con
afinaciones más brillantes, etc. los cantantes modernos nos vemos en la
necesidad de apelar a nuevas estrategias técnicas que solventen estas demandas.
La respiración costodiafagmática genera más impedancia, el recorrido de la
columna de aire está más cercano a las cuerdas vocales y la sensación del apoyo
sobre el costillar, en especial las flotantes, arma un apoyo más “heroico”. Con
los años, todos los músculos del cuerpo van perdiendo tonicidad por lo cual los
cantantes que apoyan sus sonidos sobre el abdomen se verán mucho más afectados en
el futuro, que quienes contenemos el apoyo en el esqueleto óseo del bajo
tórax.
Músculos del torax
http://www.taringa.net/posts/info/10779147/Sistema-Muscular--
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Para cantar en grandes teatros hay que tener la voz “grande”.
Falso.
Para cantar
en grandes salas hay que tener una voz sana, sonora, perfectamente timbrada es
decir, colocada en su punto justo. Lo importante es que la voz corra y no que
la voz sea grande. He visto varios cantantes que en lugares pequeños tienen
voces arrolladoras, que en grandes
espacios no corren como lo que prometen. Es decir, no se arman los armónicos ni
los formantes vocálicos de manera justa desde el punto de vista acústico, por
lo cual los sonidos no se desplazan a distancia. Diversos problemas técnicos o de
resonadores naturales, hacen que la voz no “rinda” y en muchos de los casos no
existe solución más que elegir otro tipo de repertorio en el que esa voz pueda
lucirse o salas más pequeñas en la que la voz alcance a cubrir la totalidad del
espacio.
Asimismo, he visto muchas voces medianas
que corren magníficamente y no presentan dificultad en teatros grandes. Tal era
el caso de la soprano Lili Pons que, con
su livianísima voz, desarrollaba los fonemas de tal manera que se oían hasta en
el último rincón del teatro como un cristal capaz de “competir” con toda la
orquesta. Cuentan, los que la oyeron
personalmente, que daba la sensación de tener
a la cantante en los oídos de cada espectador, en cualquier ubicación del
teatro que se eligiese. Desde la platea, hasta el piso más alto, la voz de Pons
sonaba como si estuviera al lado de uno y este es un atributo muy especial y
poco frecuente.
Este tipo de voces son privilegiadas, dado
que producen un efecto estereofónico increíblemente bello y es mejor que
cualquier gritón/a que se haga oír en base a la fuerza.
Tener una voz grande no garantiza nada.
También está el caso de voces grandes pero poco dúctiles a la hora de
interpretar expresivamente un decir, por lo tanto, no es cuestión de cantar
fuerte o calzar la voz siempre en el punto de máximo rinde, ya que podemos caer
en una falta de gusto o sutileza que se
aleja del objetivo principal cual es “hacer música”.
Una voz para el canto lírico debe poder
manejarse en dos octavas, dominar los matices desde los sonidos más suaves
hasta los fortísimos, resistir a las necesidades de las obras, ser
tímbricamente bella y acompañar todas estas cualidades con otros aspectos que
hacen a un artista, que no es el caso describir en este texto. Pero, sin duda,
la inteligencia del cantante y de su maestro será la elección del repertorio
más adecuado según las características de la voz y los logros técnicos
alcanzados. El abanico de géneros
musicales vocales es enorme y entre ellos seguramente estará el que nos haga
sentir felices, plenos y exitosos.
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Las cuerdas vocales necesitan precalentarse para poder cantar bien.
Falso. Las cuerdas vocales son pliegues de músculo liso y por ende, no
necesitan precalentamiento. Otro ejemplo
de músculo liso son los párpados y nadie
precalienta los párpados cuando se despierta. Por otra parte, los músculos
lisos funcionan involuntariamente, lo que confirma que la naturaleza de las
cuerdas vocales cumple la función, como se afirmó más arriba, de esfínter (junto con la epiglotis) y así
evitar que el alimento se introduzca en los pulmones, movimiento este de
naturaleza mecánica y no voluntaria.
Ahora bien, hablemos de las vocalizaciones.
La vocalización como rutina de estudio no
tiene ningún sentido. Ir y venir por la tesitura sólo causa desgaste. Son los
ejercicios técnicos los que cumplen un propósito específico que justifican su
práctica. Por ejemplo: ejercicios para resolver y emparejar la imposta de los
fonemas, ejercicios para trabajar el sostén de notas largas, ejercicios para
resolver agilidades, picados, destacados, etc.
Si hablamos de las vocalizaciones previas a
la actuación que suele realizar el cantante para precalentar los músculos laríngeos que son músculos
estriados*, (que por ende necesitan precalentamiento y como tales, son de acción voluntaria), no
son necesarios más que unos pocos minutos a este menester que en realidad cumple la función de cerciorarnos que la voz
está allí, en su punto justo, en toda su extensión.
*Ellos se ponen
en juego, sobre todo, a la hora de afinar melodías, estirando o acortando los
pliegues vocales a los que tanto “jugo” les sacamos.
De todas maneras, personalmente no soy partidaria
de vocalizaciones extensas, a viva voz, en tiempos prolongados, ya que
deterioran y desgastan el órgano vocal. Quince minutos en total en los que
incluiremos respiraciones, algo de bocca
chiusa y unos pocos sonidos a bocca
aperta, bastan para calentar la musculatura laríngea. Otras herramientas
útiles son, el pañuelo de seda, una bebida caliente, y no pasar frío mientras
esperamos salir a escena.
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Todas las voces no son adecuadas para el canto lírico.
Verdadero.
Todos
podemos cantar. Repito: TODOS podemos. Ahora bien, el tipo, calidad, riqueza,
color, volumen, dependerá de la naturaleza de las cuerdas vocales, característica
de los resonadores, de la salud física general, de la resistencia vocal y
corporal, de la disciplina de estudio, de la afinidad, del temperamento, etc.
La sabiduría está en elegir el repertorio de acuerdo al tipo de voz. De poco
servirá cantar un tango con una emisión lírica, como tampoco gustará un aria de
ópera con un sonido de rock metálico (y no me refiero al estilo musical sino al
potencial vocal del intérprete). Para poder afrontar una carrera como cantante
lírico se necesitará un buen estado físico, hormonal, una excelente mecánica
respiratoria y fuerte presión abdominal, un buen funcionamiento cardíaco, una voz sana y resistente, un timbre bello y
adecuado para el género, musicalidad refinada, tesitura amplia, un sistema
emocional sólido, condiciones mínimas en lo que hace a logros de altura e
intensidad sonora, etc. que se requieren para este género.
Comentarios adicionales
La sensación propioceptiva del que canta
debe estar basada en el timbre del sonido. Eso lleva a escucharse poco. Jamás
debe buscarse sobre el color porque esto llevaría a una impostura del sonido, y
menos aún, en el cuerpo del mismo, ya que estos dos últimos producen la ilusión
de un gran volumen pero que no resulta tal para el oyente a distancia. Es muy
común que estos dos malos hábitos fonatorios de resonancia den resultados muy
sonoros en una habitación de dimensiones corrientes, más el resultado acústico
a distancia será deficiente. El cantante
no debe oírse. Sólo debe llevar la resonancia hacia el punto de Maurán e
inmediatamente anticipar mentalmente el sonido que sigue. Nunca detenerse a
analizar el sonido que se está cantando ya que de nada sirve corregir un sonido
que inmediatamente es pasado. Por el contrario, el canto debe una sucesión de
sonidos que se anticipan en nuestra mente. Esto quiere decir que mientras cantamos debemos anticipar en nuestra mente el sonido que viene para dar una lógica unidad a nuestro fraseo.
Cualquier sombra psíquica, duda o malestar, se refleja en la voz, por lo tanto, el cantante debe salir a escena con una actitud ganadora, de dominio técnico y musical, acompañado de una euforia y felicidad por lo que se hace.






